lunes, 29 de mayo de 2017


A TI, QUE AÚN LLORAS

Las alas del pájaro
en el agonizante cielo,
se deshojan como
ángeles caídos.

Le pido a la duda
que me deje quedar
que con la fragilidad
sí se sabe llorar.

La espera devasta,
la luna aletarga,
el abismo desgasta.

Pero la niña insiste, insiste e insiste
en salvar al viento,
y hace una escalera
con todo su miedo.

Subo ignorando que la sangre no vuela,
aunque se tenga alas de primavera.
Me tengo que ir,
quitarme de encima las ansias.

El aleteo se precipita,
el cielo lastima,
la mariposa se pulveriza...



Al fin se abre la jaula,
Y yo solo palpo, el asfalto.

miércoles, 17 de mayo de 2017



COBARDÍA

No puedes esconderte de tu propia piel
enfrentándote al papel,
porque sabes que la tinta te delata.

Hay lluvia en estas líneas,
hay letras en estas lágrimas,
hay lágrimas en esta lluvia,
hay letras en esta nada.

No puedes refugiarte en el miedo,
ocultándote como raíz y
huyendo como isla.

Hay algo en esta nada,
hay nada en este todo,
hay demasiado en esta vacío,
hay tanto en esta alma.

Los pájaros sueñan con sus alas abiertas
yo en cambio, solo veo plumas en el abismo de esta hoja
que solo escriben lo que no sé de vivir,
y riman lo que tanto sé de morir.

No se puede desaparecer detrás de una estrofa rota,
porque simplemente siempre te descubren

unas manos manchadas de tinta y de ansias lejanas. 

jueves, 15 de diciembre de 2016



PERMANECERÁS...

Permanecer, esa inmortalidad,
aunque la muerte te abra los brazos,
aunque el olvido se empeñe en ser tu destino,
aunque te lleves hasta el último espacio,
permanecer, esa presencia estando ausente.

Es seguir viviendo en eso que aún está
en lo que una vez fue
y siempre estará, para seguir siendo.
Esa eternidad en muertes efímeras,
en respiros cortos, pero que alargan la existencia.

Y es que al permanecer,
el tiempo se vuelve un arrebato de infinitos que no suelta,
pero que a su vez se convierte en las alas
de una inmensa libertad
que mueve latidos y te invita a quedar.

Y eso eres tú, lo que prevalece
cuando todo es nada,
cuando los abismos son el único hogar,
cuando la soledad rompe el reloj,
y la arena hace de mí, un árido desierto.

Tú, lo que permanece incluso después de mí,
incluso después de nosotros.


Mi Dolor.

Vas dejando la primavera en desierto,
atreviéndote a desgarrar el sendero
con tus pasos hacia atrás,
pero aun así, mi alma quiere amar.


Saludas con un adiós entrecortado por el silencio,
con la voz muda que aprisiona las alas,
haciéndome caer en el desprecio
de una soledad que se acomoda en manos desoladas.


Y es que tu presencia hace ver
las calles más desleales,
las paredes más cansadas,
las ventanas más distantes.


Pretendes abrazar mis grietas,
desbordando pasadas conciencias.
Intentas remendar un cielo,
derramando en el espejo miedo.


Lo más cruel es, que puedo sobrevivir contigo.
Sentirte en el aire
aunque respire paisajes,
aunque abrace oleajes.



Porque me has tocado, palpado,
me has abrigado de pasado
desde mis oscuridades,
hasta mis verdades.


Has sido timón que conduce la perdida ola,
el farol que muestra el callejón sin salida,
la cicatriz que siempre desgarra la costra,
la sangre que inunda la herida.


Eres el amigo que nunca da la mano,
el confidente sin secretos,
recordando que hay un verano,
pero solo quizá, en un futuro lejano.


¡Mi Dolor, mi dulce Dolor!
Soy solo una rosa desnuda de espinas,
inconforme con la hoguera de cenizas
qué no revierte este ardor en un cálido amor.


Nunca me dejarás, mi Dolor,
¡nunca te dejaré, mi Dolor!,
Porque serás el escudo y la espada
que me haga enfrentar esa caricia amarga.


jueves, 6 de octubre de 2016




Un silencio contigo


Un silencio contigo
de la calma de tus labios, alivio.
Danza un desasosiego incauto
por la mudez de tu abrazo.
Nunca decimos lo que nos mata,
pero se vive lo que se calla.
Estando tan cerca y no lo gritamos,
estando tan lejos y lo murmuramos… al cielo.
Pasamos cada tiempo abrochando candados,
liberando las alas de un mutismo cansado,
como si guardar el secreto,
no pesara tanto.
Y si nunca me lo dices,
cruzaremos el abismo de los labios,
no importa caer
si al tocar fondo se delate
un cobarde “te amo”
o un extraviado “te quiero”,
no importa asumir el precipicio,
si otra vez se palpa la sórdida voz
de este placentero silencio, contigo.

lunes, 26 de septiembre de 2016




¿AMISTAD O SOMBRA?

¿Amistad?
La conocí abrazando mis brazos desconsolados,
acariciando el reflejo del espejo empañado
por las lágrimas de mi amiga soledad.
¿Y me preguntas por la amistad?
Cuando me abrí completa la jaula
para que mis pájaros hicieran sentir libertad,
pero solo les cortaron las alas con la indiferencia.
¿Y me hablas de amistad?
Con la cuál sientes tus manos llenas,
pero no es más que tanto vacío.
Porque, como el agua que se escurre entre los dedos,
no se pueden atrapar las vivencias que en algún instante
pensaste que eran tu inmortalidad.
¿Pero, insistes en la amistad?
No, tal vez era un esbozo de esa sonrisa
que siempre quisiste hacer tuya
pero que solo se sostiene en el rostro ajeno de tu sombra,
sombra tan ajena que nunca la llegas a conocer,
simplemente porque la sombra no tiene cara;
es una nada en forma de oscuridad
coleccionando aquellos miedos
enjaulados en la soledad.
Y ahora te pregunto yo…
¿Y te has podido desprender, alguna vez, de tu sombra?
¿Verdad qué no…?

¡Y claro qué no!, no era amistad, 
solo era mi sombra.


lunes, 29 de agosto de 2016


A SUS NEGROS CABELLOS...


Quise salir a buscarte,
para encontrarme a mí,
para sentir dónde me dejaste,
para saborear donde me quedé sin ti.

Miré hacia todos los árboles,
hacia todos los troncos torcidos,
pero solo enfocaba nidos caídos,
anclados a la raíz de tus olvidos,

porque ver desde aquí abajo, el cielo
es mucho más bello
por lo inalcanzable, por lo lejos,
como lo están de mí, tus negros cabellos.

Busqué en el prisma del sol,
las miradas de tus lentes,
que sin mucho dolor,
dijeron adiós a mi presente.

Te busqué, te busqué y te busqué,
y al fin te encontré,
en el limbo de lo platónico,
en el recuerdo de un adiós anónimo.