domingo, 30 de junio de 2013

Tu Adiós



Tu adiós, es morir de sed,
Teniendo cerca el agua de la fe.

Tu adiós es llorar de angustia otoñal,

Sin hacer brotar lágrimas de sal.
LUNA ROJAUEGO,
¡OH! ASTRO NOCTURNO QUE DE MIS NOCHES ERES DUEÑO.



Tu adiós es ahogarse de miedo,

En un río de mar seco.

Tu adiós es cantar una triste melodía,

LUNA ROJAUEGO,
¡OH! ASTRO NOCTURNO QUE DE MIS NOCHES ERES DUEÑO.


Por medio de una garganta muda y vacía.

Tu adiós es dormir desesperada,

Despertando en la misma pesadilla como realidad no deseada.

Tu adiós es navegar sin rumbo,

en un mar de cemento gris y duro.

Por eso prefiero guardar mis despedidas,

Y esperar en silencio...

No eres más que un hombre impulsivo, y quizás aburrido,

El cuál se despide con la mano de un niño, triste y desconsolado,
Esperando que yo lo detenga e impida su partida de mi lado...






miércoles, 26 de junio de 2013



DISTORSIÓN...


Entre metales retorcidos de casas abandonadas,
Sombras deformadas resurgen entre matices grises,
 Y sueños ajenos en almas robadas,
Alientan  mentes distorsionadas por los recuerdos tristes.


Callejones baldíos con esperanzas rotas,
Denotan silencios robados y desesperados
Queriendo manchar el color de las rosas,
En pensamientos confusos y dislocados.


Ventanas sollozantes reflejan aberraciones cesantes, 
Ilusiones translocadas
Vigilan atentas los pasos andantes
Mientras aromas distorsionados calman  heridas cansadas. 


Días eternos en barrios desolados
Van divagando mis tormentosos anhelos,
Tratando de encontrar consuelo,
En estos locos  y distorsionados versos. 


                                                  

martes, 25 de junio de 2013

Despertar contigo




Imprudentes rayos de sol,
Filtrándose descaradamente por el agujero de mi cortina,
Y a su vez reflejando sus dedos de luz en mis pestañas;
Aún pesadas por el cansancio de amarte,

Se abren lentamente como cuando florece el pequeño capullo de una margarita.
Lo primero que ven es tu espalda aún tibia, tu pelo revuelto,
Mis brazos cobijando tu vientre palpitante por tu respiración todavía dormida,
Tu cuello destilando aromas de amantes enloquecidos por la ocupada noche.

Te intentas mover, pero prefieres seguir el paso sosegado del sueño,
Yo te observo dormir atentamente, 
Como el preso mira desde lejos su libertad y no quiere dejarla escapar,
Mientras mi sonrisa canta desaforadamente: "Te tengo, estás aquí, junto a mí"

Así es mi amanecer junto a ti...




LA DAMA DEL REFLEJO.


Ella se pasea con sus pies descalzos noche y día, por el afán de la vida, atravesando veredas, peñas, praderas y montañas, con el viento como único acompañante de su misión.
Lo busca incansablemente, debajo de las piedras, en el perfume de la rosa marchita, en el rayo del sol recién levantado, en el canto del ruiseñor anunciante de la llegada armoniosa de la primavera, en las arrugas de los troncos que envejecen los colosales árboles, en todo el candor místico de la madre tierra.

El viento cómplice de aquella búsqueda incomprendida enreda sus cabellos desordenados en las ramas de los arbustos que decoran los senderos, deteniéndola, queriéndole decir con su violento soplo "Es imposible"; pero ella insiste en su infructuosa persecución, como aquel río caudaloso que se abre camino arrastrando sus obstáculos hasta llegar a su destino.

Cada noche la obstinada dama se pierde entre matorrales, allí donde nadie la ve, donde el viento se logra dispersar sin sentir sus pasos y su lúgubre pensar, allí donde la laguna seca y árida la espera todas las noches a la misma hora, justo cuando el amanecer se despereza de su sueño y abre sus ojos como cálidos rayos de luz. En ese sutil instante la doncella persistente se arrodilla frente a la laguna como deseando contarle un secreto, y de pronto inesperadamente de sus ojos de mar comienzan a brotar gotas de lágrimas por los recuerdos de aquel que ama y no está.







La laguna como brazos abiertos recibe amorosamente sus sollozos acumulándolos y almacenándolos, hasta hoy que después de tantas noches de llanto, esta se logra llenar. La aventurera amante por fin ve lo que tanto ha anhelado: el lamento de sus ojos y recuerdos  reunidos convencida que en ese reflejo lo encontrará, pero el desconcierto y la desilusión hacen su trabajo; lo único que se puede ver es el tonto reflejo del rostro inquietante de la dama testaruda que la mira como diciéndole "Tu fracaso es inminente", ella un poco anonadada, angustiada y enojada, sale huyendo entre los matorrales, dispuesta quizás a olvidar o a permanecer con la inconsciente ilusión de algún día volverlo a encontrar.



lunes, 24 de junio de 2013



EN MI VENTANA...

En la ventana de tus ojos,
Tus pupilas como lunas llenas,
Muestran espejismos de amistad como caricia,
Como errante y fugaz estrella.

Cristales oculares, reflejan ríos rebeldes,
Corrientes desbordantes de silencios,
¡Ven!, déjame encontrar mi destino,
En ese líquido e intangible camino.

No cierres mi horizonte aún lejano,
Con las cortinas de tus pestañas,
Permite buscarme en tus inquietantes córneas,
Dónde al mirarlas lloran historias sin alas.

El pórtico de mi ventana,
Sostiene recuerdos empañados,
Por la silueta de tu mirada,
Ya desgastada de tanto imaginarla.

Tu mirada cada tarde es dibujada y desvanecida 
por la engañosa lluvia que se desliza sobre mi ventana...





LA DESNUDEZ DE TU ALMA...

Tu rostro ruborizado por el misterio,
Mis ojos vigilantes al movimiento de tu cuerpo,
Mientras lentamente y con desazón,
Vas aliviando tu ser del peso de la razón.



Ya tu camisa y pantalón descansan en las escaleras,
Tus muslos desnudos al compás de los pasos de tus pies,
se acercan expectativos a mis manos aceleradas,
Por rozar sin dudar, tu aterciopelada piel.



Ver tus miedos y tu cuerpo desnudo,
Acoplándose al mío; albergado de curiosidad,
Desea abrigarte con sus alas de culpabilidad,
Volverte hombre en mí y ser mujer en ti.


Caricias y besos derrochados en toda la habitación,
Hacen de ese momento, inolvidable resurgir,
De una locura deseable, de una ligera pasión,
Que invade mis sueños cada noche de sutil sentir.



Mi mente y mi consciencia no son impedimentos ya,
Ahora que la desnudez de tu alma,
Me ha enseñado a amar,
Sin miedo al que dirán.


Siempre estará entre mis suspiros traviesos,
Tu cuerpo descubierto,
Al que mis deseos cubrirá,
En mis noches de desalmada soledad.