martes, 16 de diciembre de 2014




Alguien me dijo que nada es para siempre, y yo te digo que estaré por siempre, porque...



Seré la primera gota de lluvia que hará abrir tus brazos y hará apartar tu paraguas para que yo te llueva mientras humedezco tus extraviados pasos. 

Seré la última gota de lluvia que querrás contener en tu mano esperando con una sonrisa al cielo, que te escampe los diluvios de adentro.

Seré esa mirada que dejaste en las estrellas, aquella noche que me buscaste dentro de los cráteres de tu luna.

Seré el suspiro que colgaste en el borde de tu taza de café, el cual fue testigo del silencio de tus fríos labios, cuando en tu pensamiento paseaban mis inmortales besos.

Seré el olor que hará vagar a tu memoria hacia momentos inigualables, haciéndote sentir como los recuerdos pueden resucitar en forma de viviencias.

Seré el bostezo de cada mañana que hará salir una lágrima para que inunde las comisuras de tu sonrisa e hidrate así, tus alegrías.

Seré la almohada que te susurre mis sueños, cuando la realidad te despierte y te impida volver a soñarme.

Seré la caricia del viento que haga tu piel erizar y no puedas evitar mirar hacia atrás, con la esperanza puesta en verme llegar.

Seré el pequeño beso que guardaste en tu bolsillo y cuando la soledad te suceda y te sorprenda con las manos vacías; en ese rincón lo encuentres y te haga recordarme con una abundante sonrisa.

Seré el parpadeo cotidiano que te haga ver lo de afuera, para que ames lo que eres por dentro.

Seré el lugar por donde todos los días tallarás con tus pasos, mis huellas, que no harán más que seguir tu sombra como brújula en laberinto destinado.

Seré ese minuto de tiempo que congele la juventud de tu alma, para que el trasncurso desmedido de los años no se avergüence de tanta vida marcada en tus arrugas.

Seré el espejo que refleje tu rostro de paisaje y no necesites abrir ventanas para respirarte, para vivirte más.

Y así, en tu camino de tropiezos, de saltos, de caídas y vuelos, seré el "para siempre" que nunca se apartará, y por siempre estará, incluso en el para siempre de tu final.




domingo, 19 de octubre de 2014







Sonrojada entre tanto pudor, entre tanta mudez sensual, entre tanto vacío de placer, llegas tú, abarcando mis orgasmos en suaves sonrisas, recogiendo mi humedad, por donde nadie nunca navegó y si lo hizo, fue para pisotear mis escarpadas dunas de áridos deseos, pero tú, viéndome envuelta entre tanta piel desgastada por nulas caricias, me penetras con tu alma excitada que haciéndome el amor, desordena mis sentidos y ¡qué bonito! es ser mujer, mientras la niña de mi interior goza entre gemidos lo delirante que es colisionar con tus ardientes labios, liberando espacios donde antes habitaban las sombras de mis miedos y hoy en cambio, logran amarte a medida que tus brazos encadenan mis besos y desentierran del abismo mis alas, mi vuelo, que huele a manos entrelazadas, a cielo de tormenta pero a tormenta de erotismo, en donde tú me llueves como canción y te rompes como placentero silencio, mientras recorro sedienta de ti, tus muslos que son el hogar de mi intimidad tan desnuda de tranquilidad  pero que se vuelve un delicioso caos cuando de sentirte se trata.


Porque me has enseñado y he aprendido por tu desnudo amor a conocer los reflejos de mi carne que se fusionan con los de tu alma y hacen de cada abrazo un despilfarro de sentires hacíendome olvidar que una vez fui, latido sin sabor, orgasmo sin gemido y sexo sin amor.

viernes, 19 de septiembre de 2014


" Qué me devores completamente, qué luego unas cada una de mis partes, para quedar casi como al principio, casi...

Porque ahora estaré mucho más llena de vos, siempre presta a que me llenes de vos, a quedarme sin amor por entregártelo todo. 

Quiero, que me sientas, que sientas cada una de mis células uniéndose a las tuyas por medio de un abrazo, mira como forman un mar..., un mar que viene y va.

Tanta vida, tanta hermosura y luego, ver como el mar muere en la arena y allí, nosotros dos; nuevamente dos, esperamos el momento para unirnos, para ser hermosos, para brillar, para llenarnos de colores.

Devórame y permíteme disfrutar tu cuerpo, devórame..."

ANÓNIMO.

jueves, 7 de agosto de 2014



TRISTEZA...


Fue mucho lo que borré para comenzar a escribir esto, y es que a pesar de que te borre mil veces, te reapareces entre mi sonrisa y entre mis dedos que se cansan de sostener tanta tristeza.

Y es que la tristeza, te da más cielo donde volar, pero menos alas con que alcanzar lo que se perdió ya; te hace celebrar con lágrimas la soledad; te hace sentir dueño de cada escombro que quiere caerse en el vacío de unas alas rotas; te hace amar el desamor de unos ojos tristes; te hace bello entre tanta oscuridad, ¿y para qué ser bello, dónde no te pueden mirar?

Ahora después de tanto borrar, escribo, tal vez para que leas mi tristeza y para que la tuya quiera venir a mis brazos cerrados, remiende un "te amo" y abra mi alma olvidada. ¡Si!, porque la tristeza te recuerda como se olvida un alma, como se esconde entre la sangre de una herida, los abrazos que se deshacen en suspiros que se quedan en el aire y nadie los reclama como suyos.

¡Si!, porque la tristeza te da resignación y te hace deleitar en los ojos cerrados de una mirada ignorada, te conforta para que te quedes en silencio, mientras el viento se lleva lo que las grietas internas gimen y gritan en el eco adormecido de un "te quiero".

Pero después de tanto escribir, me siento tan invisible en tus letras, que aunque le escriban a ella, me borran a mí; que aunque la amen a ella, me olvidan a mí, porque ahí es cuando mi tristeza suplica un recuerdo, porque no soy más que eso, un simple recuerdo cuando ya no te queda nada que pensar, cuando no te queda nada porque llorar.

Quizás ya no tenga sentido sino la tristeza en esta vida de paredes ajadas y ventanas empolvadas; quizás solo importe llorar para sentirse amado, para sentirse vivo y guardar lo más preciado, nuestras lágrimas, como lo único que nos queda.


Y es que se te olvida mi tristeza; y es que nunca te he tenido, pero me estás perdiendo; y es que hay algo que siempre me espera, para recordarme como se olvida un alma y ese algo es mi tristeza.


Y al final de todo, son solo letras que borrará el tiempo, pero jamás borrarán mi tristeza; palabras que escribiré cuando me borren tus olvidos.






martes, 15 de julio de 2014



Y te vas dejando mi primavera en desierto, atreviéndote a desgarrar con tus pasos hacia atrás, la poca alma que aún quiere amarte. Te vas con un adiós entrecortado por el silencio, con la voz muda que aprisiona mis alas, para hacerme caer en el vacío tan hastiado de tu ausencia. Te vas y la soledad se acomoda satisfecha entre mis manos desoladas; manos que no logran sostener tu tristeza, que se sientes inservibles por no poder empuñar tu nostalgia y hacerla abrazo.

Y es que tu ausencia hace ver las calles más desleales, las paredes más cansadas, las ventanas más distantes, mi alma más fragmentada y estos pedazos de alma los guardo en los bolsillos rotos de una sonrisa que camina cabizbaja, siguiendo recuerdos que una vez fueron las huellas por donde mi melancolía se sentía bella entre tus pasos.

Pretendes abandonar mis grietas y desvanecerte en el aire que te respira a diario. Este cielo remendado por tanto pensamiento desborda lágrimas, que llueven vacíos y espacios, los cuales mis ojos no soportan mirar y deciden cerrarse para ver si así, logran llenar lo que está en blanco y negro.

Lo más cruel es que puedo sobrevivir sin ti, mi respiración no se detiene para suspirarte y se me hace un nudo los miedos al mirarme en el espejo y solo divisar marcas de un tiempo que aterroriza y no se detiene para contemplarte a mi lado.

Y es que quiero demasiado, y no debo querer tanto, mi interior se derrama al amar y el amor no alcanza a llenar mis precipicios tan desgastados ya, de tanto caer... y es que quiero demasiado y no debo querer tanto...

martes, 17 de junio de 2014


Amor en él…

Llegó cuando mis lágrimas abrían mi corazón cada noche y dejaban ver lo vacío de ese recinto que latía solo por verme llorar entre tanta soledad. Su brisa  despeina  mis silencios y me hace creer que esta mujer es más que piel, más que silueta borrada por la nostalgia.

Su tristeza se volvió mi razón de vivir, porque es mi dulce desafío atravesar sus mares, sus fronteras, sus barreras, sus fortalezas de piel, solo para verlo sonreír, solo para ser testigo de sus ojos tristes que miran hacia mi horizonte, hacia mi lejanía, hacia mis montañas y mis paisajes.

A penas puedo recordar cuando mis amaneceres se rompían haciendo estragos mis muchos escombros de mi alma caída, pero como un sol repentino y cálido, su voz llegó para abrazar mi cielo y mi lluvia que junto a su lluvia, el amor nos hace llover, para que el cielo llore de envidia y de celos.

Y se me estremece las entrañas cuando la música de su garganta me hace canción de primavera al susurrarme “Mi Amor” tanto en mi piel como en mis grietas; y son ellas las que insisten en que cada día me olvide de mí, para vivirlo, porque con un ser tan maravilloso ¿QUIÉN QUIERE AMARSE A SI MISMO, SI SE PUEDE AMARLO A ÉL?

Escribirle hoy y ver como mis letras me descifran sonrojados sentimientos que aprisionan mis manos, mis dedos y hacen desahogar una página en blanco que solo derrama la tinta de sus besos desbordados por la orilla de mi alma y que mueran en la playa de sus caricias que cobijan mis deseos excitando mi marea.

Su deseo, es ímpetu que aquieta mis escombros, silencia los pedazos fragmentados de mis cicatrices, mientras que se me desangra el corazón a latidos y la respiración a suspiros. Y es que todo su cuerpo huele a amanecer, hasta su nostalgia aromatiza mis adentros y se vuelve olor de madrugada bañada en la brisa de su pelo.

No sé cuando el tiempo se apiadó de mí y me lo entregó en mis manos, mientras él me aceptaba con sus brazos abiertos; no lo sé, solo sé que si cierro mis brazos es para que él se escape hacia dentro y salga hacia mí.

Te tatuaste en mi existencia y en mi muerte y tal vez nunca quiera borrarte y si algún día te borro es porque en tus brazos me encuentro, en tu piel me desvanezco y en tus silencios soy eco.

Para él; por él y con él. H.a.v.t


martes, 10 de junio de 2014



Y se asombra mi sonrisa cuando me brillas en la mirada, cuando estando tan lejos esa distancia se rompe en un suspiro y ya no es distancia, es solo un camino, un horizonte donde visualizo mis pasos siguiendo tus huellas en forma de abrazos.
Aún recuerdo cuando mis noches se teñían de una gris grieta que gritaba silencio, mientras se fragmentaba en mil lágrimas, aún recuerdo cuando mis cobijas llenas de sal parecían un mar llorando por la soledad, aún lo recuerdo y no pareciera que fuera yo.
Ahora me miro en el espejo de mi alma y estás tú, en forma de sonrisa que me empaña los desastres y con ellos construyes mi existencia, mi ser y me doy cuenta qué débil soy cuando estoy sin ti.

¿Y tú, como haces para que mi muerte parezca vida?.

domingo, 1 de junio de 2014


DÉJAME, PERO VUELVE

Déjame estar sin ti,
déjame amarte en tu ausencia,
y así disfrutarte sin tenerte aquí.

Déjame sentir tu soledad,
y como ella le hace el amor a la mía,
haciendo de este silencio una dulce armonía.

Déjame pensar que me olvidas,
déjame olvidar que me piensas,
y hazme ansiarte más en tu lejanía.

Déjame soltar tus manos
LUNA ROJAUEGO,
¡OH! ASTRO NOCTURNO QUE DE MIS NOCHES ERES DUEÑO.


sin mirar atrás, para que tus caricias
se sientan vivas sin necesidad de tocar.

Déjame extrañar tu tormenta,
déjame descansar en tu calma,
que no hay nada más bello que no parar de soñar.

Déjame imaginar que tu presencia es fugaz,
que tu eternidad es pasajera,
pues quiero morir en tu mortal inmortalidad.

Déjame aprender a no vivirte,
déjame vivir sin respirarte,
para que al verte de nuevo sepa lo que es el cielo.

Déjame decirte adiós y callar mi amor,
déjame, que siempre volveré a ti,
déjame, pero siempre regresa a mí.



UNA TARDE EN CUX PORT.

Ahí va ella, con su cabello de  rojo mar
chorreando por su ardiente mirada,
mientras él la sigue queriendo naufragar
en ese río de ardiente lava,
que hace explotar su pasión de violento volcán.

Al caminar su melena carmesí rompe el camino,
dejando chispas de fuego,
que son el deleite deseo,
de aquel hipnotizado mortal y enamorado,
que anhela profundamente tocarlo y amarlo.

El salvaje movimiento de ese imparable caudal amaranto,
provoca al sediento y excitado Armando,
quien en un incontrolable arrebato,
la posee en sus brazos
en un escondido, callejón de Cux Port.

Entre caricias ella cae como presa,
mientras él desaforadamente besa
su desordenado cabello que parece una excitada marea,
una sutil marea roja que baña de deseo la sonrisa traviesa,
del victimario que acorrala su víctima, sin tregua.

El sol se reflejaba en su rubí de cabellera,
alumbrando el placer sudoroso de los gemidos de la agitada faena,
que se escuchaban como murmullos de éxtasis y plegarias eróticas
ahogándose  en  movimientos de cadera,
y rompiéndose en orgasmos aturdidos por el ruido de la marea.

Agotados por los vaivenes de sus manos,
no quedaba ni un espacio más por abrazar, por acariciar.
y satisfechos del cansancio placentero,
de romperse en piel y armarse en sexo,
con una mirada callaron la carne y esfumaron el grande deseo.

LUNA ROJAUEGO,
¡OH! ASTRO NOCTURNO QUE DE MIS NOCHES ERES DUEÑO.


Ella se arregló su despampanante cabellera color cereza,
mientras vestía otra vez su escondido pudor;
él se despintaba sus labios de aquel labial color beso
y suspiraba al contemplar el movimiento de aquel hermoso pelo
que se deshojaba como los pétalos de una roja flor.

Cada uno siguió su camino,
pero quizás Armando nunca olvidará
la tarde en que conoció el placentero color y olor,
de un cabello de terciopelo, que lo llevó
a inundarse de una cálida piel en un callejón de Cux Port.




lunes, 12 de mayo de 2014

AMANECER…

Amanecer, no es más que la sonrisa agrietada de la noche, 
es la carcajada desvelada de la luna,
es la cicatriz abierta del alma de una estrella,
que no pudo brillar en la oscuridad del ayer y que se esconde en la mañana
fingiendo brillar, cuando en realidad lo que brilla es el sol abrasador.

Tú, el amanecer de mi nostalgia,
el sueño del alba que no despierta por huir de mi realidad.
Esa silueta de sombras rosadas que se sonrojan por tanta ausencia,
por tanto silencio callado entre lágrimas y sábanas frías.


Tú, la sonrisa agrietada de mi noche,
cuyos labios se aferran unos a otros en un abrazo de indiferencia,
 y no dejan liberar el beso ni el “te quiero”
ni tampoco permiten gritar el "te odio". 


Tú, la carcajada desvelada de mi luna,
que una vez alcancé
y que ahora cae del vacío del cielo como lágrima, como lluvia,
refrescando el desamor, el olvido y la soledad.
¿Hasta cuando esa lágrima o esa carcajada enjuagaran mis ojos?


Tú, la cicatriz abierta de mi estrella fugaz,
Tan fugaz como tus caricias,
que en mi amanecer son rasguños de adioses sin tregua,
son dagas afiladas cortando lo que ya está herido,
cuya sangre se vuelve el veneno, el licor de mi fatigada piel.


Tú y solo tú, el que amanece en mis oscuridades,
amanece en mis tardes, amanece en mis vicios
y es amanecer sin fin,
aún después del anochecer de mi vida; mi muerte.






lunes, 31 de marzo de 2014

A(MAR)…



Hoy el mar suspiró un silencio,
un silencio que supo a tormenta,
a tormenta tierna pero violenta,
a tormenta enfadada pero calmada.

 Ese silencio me recordó
la mirada de tu mirada,
 que estuvo siempre sumida
en un mar de dudas saladas y cansadas.

Quise preguntarle a ese silencio
por tu cabello, por tu cuerpo
y  una ola espumosa me susurró,
“se fue con la humedad del sol.”

El mar comenzó a sollozar
y yo con mis lágrimas pretendía
 estancar su imparable caudal,
sin saber que en realidad,
era mi llanto el que quería consolar.

 Ahora sumergida en el mar,
escucho su silencio suspirar
y pienso en lo mucho que te pude amar
pero al tú huir al otro lado de mi mar,
preferí morir, y mis suspiros darlos al mar.

jueves, 13 de marzo de 2014



Pobre poeta que no logra palpar aquella piel;
ese vicio enfermo de soñar despierto con la suave desnudez
de aquellas manos que deseó moldear alguna vez
y que ahora no son más que espejismos efímeros de una musa de hiel.


Mientras las horas danzan sobre la oscuridad de su habitación,
el deseo de hacer el amor con el recuerdo de la musa de su inspiración,
se hace insoportable, así como la presencia de un papel en blanco,
que acosa y arde por ser acariciado con versos del corazón.


No resistiendo más las insinuaciones de la pluma entintada,
el poeta desviste su sentir, desnuda toda su reprimida alma,
y al escribir pareciera que deseara al papel,
pero realmente a quien desea, es a ella,  a su musa de porcelana.


Cada estrofa, cada letra, es un beso que desahoga su placer,
al pensar que logran de algún modo, rozar la intimidad de la piel
de aquella mujer que una primavera lo hizo florecer,
y ahora le deja un invierno helado, en su incompleto ser.


 Aún excitado y cansado,
nuestro poeta deja de derramar su humedad en la hoja,
y ahora su mano queda sudorosa,
como el amante después de un erótico trajín.
De sus mejillas brotan lágrimas que lo hacen reaccionar.


Dirige su mirada hacia su cama y la ve vacía y ordenada,
en su mente sólo pasan las ansias de recrear lo que escribió,
pero sólo son letras que se las llevó la ausencia,
de un abrazo que terminó en un áspero adiós.


Pero a pesar de eso, el poeta cada noche de soledad,
toma la pluma y el papel,
plasma y dibuja en él, ardientes versos,
imaginando a su musa desnudar su intimidad,
y recreando su regreso a sus desolados brazos.

lunes, 24 de febrero de 2014


TARDE DE LLUVIA

Esta tarde de lluvia cálida,
Se mojan los silencios de decirte te quiero,
Se escurren por la piel seca, las gotas de un amor incierto,
Y aunque mi cabello te piensa, empapado por tu recuerdo, 
El corazón late y palpita sin ser del viento.

Esta tarde de lluvia sigilosa,
En las terrazas húmedas,
La ausencia es dolorosa,
La espera es de color rosa,
Esa rosa que a pesar de estar marchita,
Sus pétalos acarician la esperanza rota.

Esta tarde de lluvia incesante,
Todo, todo contiene tu risa,
El aire se embriaga de tu aroma,
El cielo se cubre del iris de tu sombra.

Esta tarde de lluvia incolora,
Mis pálidos labios reclaman el rojo de tu boca,
Mis manos ansían el azul de tus caricias,
El violeta de tus suspiros, que encierran tu sutil belleza.

Ahora la lluvia se vuelve tormenta,
Y tu ausencia una imparable espera.

martes, 18 de febrero de 2014


AL PAPEL NO LE CABEN MÁS VERSOS.








El silencio de este día de lluvia, hace al papel más pequeño, pero a la tinta más abundante; se le desea gritar al papel, pero este parece sordo o se hace el sordo, frente a las gotas retumbantes que descaradamente golpean el cristal de la ventana, la cual, dibuja el reflejo de todo lo que se quiere expresar, pero a pesar de eso, la mano aún empuñada, no se atreve a dar rienda suelta a su sentir y prefiere mejor arrugar con rabia el papel.

De pronto la habitación se turba de un sonido fantasmal, no es más que la “nada” amenazando con tragarse las palabras, los vocablos, las letras, las frases y los versos que parecen estar encarcelados en una boca muda sin móviles labios que muerden y sangran deseos reprimidos, los cuales con fuerza intentan abrirse vuelo con sus alas mojadas.

Ha parado de llover, pero siguen mojadas las notas sonoras de la voz que se plasma en el poema; la tinta se pregunta hasta cuando el viento y el frío la secarán sin lograr ser valiente y atormentar la hoja que parece caer y flotar eternamente en el limbo del olvido, pero no halla respuesta en ese incómodo ambiente de calma.

Sale el sol y este seca y vuelve añicos la hoja que desvanecida hace un tapete de silencios en la mesa, la tinta también seca y los gritos apaciguados adornan el aposento del poeta, que por mucho que llore y lamente su dolor, las lágrimas son lágrimas; los sueños son  sueños  y las letras sólo son letras que se vuelven invisibles y mueren en el santo reposo del silencio, al lado del soñador poeta.



jueves, 13 de febrero de 2014


PIEL CON PIEL

Como la marea agitada se aprisiona contra las rocas de la costa, tu piel estruja mi pudor y lo hace humedad entre mis piernas. El verano sediento de mi deseo no permite alivianar tu placer mojado, y tu estupor incansable,  insiste en explorar cada grieta oscura de mi piel.

La luna se sonroja al ver tan delirantes juegos de caricias y decide ocultarse entre las estrellas titilantes de tus ojos, los cuales brillan cada vez que piel incitante te brinda su mano para hacerte caer en mi seductora miel.
El tiempo pasa sobre la alfombra de las horas y el reloj se vuelve celoso de nuestra entrega; en la habitación no hay más que olor a derroche de besos y sabor a vino derramado sobre las sábanas que en el suelo parecen formar un estanque de  seda.

El cansancio nos invita a soñar, y mientras acurrucada a tu pecho veo como mis sueños festejan el poderte amar, logro despertar y no puedo dejarte de mirar y pensar para mis adentros, en susurros no queriéndote despertar:



“Si esto no es felicidad, entonces ¿por qué me siento así, indestructible, inmortal? Y tus ojos al despertar y encontrar los míos sin musitar me responden: porque en una caricia se puede nacer y en una mirada piel con piel se puede morir y nacer a la vez”

viernes, 31 de enero de 2014


TIEMPO…

Somos edad anidando en el tiempo,
somos arrugas palpitando en la piel de lo vivido,
somos el paso de los años, anhelando no morir,
pero morir es lo único seguro.

El tiempo te desmorona cada vez más,
anunciando tu debilidad de lo no vivido,
y yo sigo sentada en el minutero del reloj,
esperando lo que la espera dure.

Y son mis lágrimas las que deshacen la arena del reloj,
ansiando que pase lo deseado,
pero sólo pasan los días,
y la arena sigue su curso sin dar tregua.

Como quisiera que fueran tus pasos los que pasaran frente a mí,
pero sólo son las huellas secas de la soledad,
que marca horarios en tu frente,
y cicatrices en tu vientre.

Un año más,
un café más,
una sonrisa más,
y los espacios están.

Seguiré y seguiré,
aunque el reloj te haga envejecer,
y Aunque nadie esté.

Pero aquí, aquí, esperaré cada mañana mi amanecer.
.