viernes, 31 de enero de 2014


TIEMPO…

Somos edad anidando en el tiempo,
somos arrugas palpitando en la piel de lo vivido,
somos el paso de los años, anhelando no morir,
pero morir es lo único seguro.

El tiempo te desmorona cada vez más,
anunciando tu debilidad de lo no vivido,
y yo sigo sentada en el minutero del reloj,
esperando lo que la espera dure.

Y son mis lágrimas las que deshacen la arena del reloj,
ansiando que pase lo deseado,
pero sólo pasan los días,
y la arena sigue su curso sin dar tregua.

Como quisiera que fueran tus pasos los que pasaran frente a mí,
pero sólo son las huellas secas de la soledad,
que marca horarios en tu frente,
y cicatrices en tu vientre.

Un año más,
un café más,
una sonrisa más,
y los espacios están.

Seguiré y seguiré,
aunque el reloj te haga envejecer,
y Aunque nadie esté.

Pero aquí, aquí, esperaré cada mañana mi amanecer.
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