lunes, 24 de febrero de 2014


TARDE DE LLUVIA

Esta tarde de lluvia cálida,
Se mojan los silencios de decirte te quiero,
Se escurren por la piel seca, las gotas de un amor incierto,
Y aunque mi cabello te piensa, empapado por tu recuerdo, 
El corazón late y palpita sin ser del viento.

Esta tarde de lluvia sigilosa,
En las terrazas húmedas,
La ausencia es dolorosa,
La espera es de color rosa,
Esa rosa que a pesar de estar marchita,
Sus pétalos acarician la esperanza rota.

Esta tarde de lluvia incesante,
Todo, todo contiene tu risa,
El aire se embriaga de tu aroma,
El cielo se cubre del iris de tu sombra.

Esta tarde de lluvia incolora,
Mis pálidos labios reclaman el rojo de tu boca,
Mis manos ansían el azul de tus caricias,
El violeta de tus suspiros, que encierran tu sutil belleza.

Ahora la lluvia se vuelve tormenta,
Y tu ausencia una imparable espera.

martes, 18 de febrero de 2014


AL PAPEL NO LE CABEN MÁS VERSOS.








El silencio de este día de lluvia, hace al papel más pequeño, pero a la tinta más abundante; se le desea gritar al papel, pero este parece sordo o se hace el sordo, frente a las gotas retumbantes que descaradamente golpean el cristal de la ventana, la cual, dibuja el reflejo de todo lo que se quiere expresar, pero a pesar de eso, la mano aún empuñada, no se atreve a dar rienda suelta a su sentir y prefiere mejor arrugar con rabia el papel.

De pronto la habitación se turba de un sonido fantasmal, no es más que la “nada” amenazando con tragarse las palabras, los vocablos, las letras, las frases y los versos que parecen estar encarcelados en una boca muda sin móviles labios que muerden y sangran deseos reprimidos, los cuales con fuerza intentan abrirse vuelo con sus alas mojadas.

Ha parado de llover, pero siguen mojadas las notas sonoras de la voz que se plasma en el poema; la tinta se pregunta hasta cuando el viento y el frío la secarán sin lograr ser valiente y atormentar la hoja que parece caer y flotar eternamente en el limbo del olvido, pero no halla respuesta en ese incómodo ambiente de calma.

Sale el sol y este seca y vuelve añicos la hoja que desvanecida hace un tapete de silencios en la mesa, la tinta también seca y los gritos apaciguados adornan el aposento del poeta, que por mucho que llore y lamente su dolor, las lágrimas son lágrimas; los sueños son  sueños  y las letras sólo son letras que se vuelven invisibles y mueren en el santo reposo del silencio, al lado del soñador poeta.



jueves, 13 de febrero de 2014


PIEL CON PIEL

Como la marea agitada se aprisiona contra las rocas de la costa, tu piel estruja mi pudor y lo hace humedad entre mis piernas. El verano sediento de mi deseo no permite alivianar tu placer mojado, y tu estupor incansable,  insiste en explorar cada grieta oscura de mi piel.

La luna se sonroja al ver tan delirantes juegos de caricias y decide ocultarse entre las estrellas titilantes de tus ojos, los cuales brillan cada vez que piel incitante te brinda su mano para hacerte caer en mi seductora miel.
El tiempo pasa sobre la alfombra de las horas y el reloj se vuelve celoso de nuestra entrega; en la habitación no hay más que olor a derroche de besos y sabor a vino derramado sobre las sábanas que en el suelo parecen formar un estanque de  seda.

El cansancio nos invita a soñar, y mientras acurrucada a tu pecho veo como mis sueños festejan el poderte amar, logro despertar y no puedo dejarte de mirar y pensar para mis adentros, en susurros no queriéndote despertar:



“Si esto no es felicidad, entonces ¿por qué me siento así, indestructible, inmortal? Y tus ojos al despertar y encontrar los míos sin musitar me responden: porque en una caricia se puede nacer y en una mirada piel con piel se puede morir y nacer a la vez”