lunes, 12 de mayo de 2014

AMANECER…

Amanecer, no es más que la sonrisa agrietada de la noche, 
es la carcajada desvelada de la luna,
es la cicatriz abierta del alma de una estrella,
que no pudo brillar en la oscuridad del ayer y que se esconde en la mañana
fingiendo brillar, cuando en realidad lo que brilla es el sol abrasador.

Tú, el amanecer de mi nostalgia,
el sueño del alba que no despierta por huir de mi realidad.
Esa silueta de sombras rosadas que se sonrojan por tanta ausencia,
por tanto silencio callado entre lágrimas y sábanas frías.


Tú, la sonrisa agrietada de mi noche,
cuyos labios se aferran unos a otros en un abrazo de indiferencia,
 y no dejan liberar el beso ni el “te quiero”
ni tampoco permiten gritar el "te odio". 


Tú, la carcajada desvelada de mi luna,
que una vez alcancé
y que ahora cae del vacío del cielo como lágrima, como lluvia,
refrescando el desamor, el olvido y la soledad.
¿Hasta cuando esa lágrima o esa carcajada enjuagaran mis ojos?


Tú, la cicatriz abierta de mi estrella fugaz,
Tan fugaz como tus caricias,
que en mi amanecer son rasguños de adioses sin tregua,
son dagas afiladas cortando lo que ya está herido,
cuya sangre se vuelve el veneno, el licor de mi fatigada piel.


Tú y solo tú, el que amanece en mis oscuridades,
amanece en mis tardes, amanece en mis vicios
y es amanecer sin fin,
aún después del anochecer de mi vida; mi muerte.






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