martes, 21 de abril de 2015






Tengo una máscara ciega, para que mis ojos se acostumbren a la oscuridad de mis corazas,
tengo raíces sin árboles, para que soltarme, me permita recoger mis frutos,
tengo un violín roto, queriendo que lo toquen unas heridas manos,
tengo un mundo esperando a ser semilla para que mis alas la dispersen y el cielo abone mis caídas,
tengo un paisaje que quiere librarse del marco de mis ventanas y descubrir que hay del otro lado de mis desastres,
tengo un lienzo que desea dibujarme en los colores de un abrazo,
tengo un florero que quiso marchitar las espinas que no le dan tregua a mis pétalos,
tengo unas mariposas que revolotean en mis silencios, haciéndole huelga a todas mis pieles, 
tengo un sol que me hace invierno y un mar que alimenta mi música.

Porque más vale con las manos vacías, pero el alma repleta, 
porque más vale tenerme sin nada, que no tenerme con todo,
porque más vale llenarme de dolor los latidos que tener un hueco por corazón,
porque más vale vaciarme las manos para alcanzarme y atrapar lo que soy, y no lo que no tengo.










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