miércoles, 16 de septiembre de 2015


ME CAÍ DE LA LUNA...


Y me bajé a tiempo, eso me dijeron mis pies cuando los golpeé con la realidad. Y es que estar allá arriba, me hacía olvidar lo descalza que estaba, al no aterrizar como hecho, pero sí caer como ilusión.

Pensé mucho en tirarme, pero la comodidad de ignorar el abismo me hacía sonreírle a la apariencia de volar, cuando en realidad solo me suspendía en el limbo de una tímida voluntad.

Me fascinaba acurrucar mis alas en su falso aleteo y creer que cambiaba vacíos por cielos, porque ambos me exigían ocupar un espacio, aunque fuera para acomodar los columpios donde mecía y refugiaba mis lágrimas.

Descendí de sus cráteres como liberándome de sus pieles, lloré al desnudarme y nunca me dolió tanto reparar las heridas, porque arriba sentía que dolía, que era herida de alguna luz.

Me bajé de la luna y era como si una estrella se descalzara para mostrarme el camino o un cometa hubiera tomado el impulso de caerse del columpio y besara el suelo con sus sonrisa de llanto.

Me caí, pero era volver de mí, como si partiera desde mis olvidos hasta llegar a donde una vez me reconocí como mi hogar; la piel de mis suelos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario