martes, 8 de septiembre de 2015



Se me hace mentira hasta la realidad  
y mis lluvias cansadas
también quieren columpiarse sobre la verdad.

Ya no tengo lágrimas donde más caer,
ni batallas que librar,
porque todo lo que he perdido
me acompaña en la soledad de lo ganado.

Solía acomodarme entre mi caos,
y ahora es como si me quedara pequeña la vida,
y no me alcanzara para llenarme los brazos de sonrisas.

Y tú estás ahí, es verdad; mi verdad,
pero me parece mentira que desde tan lejos
puedas tocar las profundas fibras de mi disimulo
el cual trata de fingir que me es posible nuestros tiempos acercar.

Me duelen las ganas de sonreír,
pero más me arden los deseos de acurrucarte entre mis hechos
y no poder ver el fuego, pero sí las cenizas
de un puente que quizás nunca podremos cruzar.

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