miércoles, 4 de noviembre de 2015



Silencio...

Desordené todas mis letras, todos mis sonidos y seguía siendo el silencio, quien sin decirme nada, me permitía escucharlo todo.

Con él conocí dolores propios que sentía ajenos, como esos rebosantes latidos que hacen que el corazón tome forma de vida y que recorren cada poro de mi coraza, que no es tan dura una vez se calla el orgullo y se apaciguan los gritos de un desesperado ritmo de sobrevivencia.

A veces es bueno hacer del ruido un caos, donde solo quede reblujar la calma, esculcar el silencio, para que la soledad de estar contigo misma se vuelva una conversación con las heridas que no paran de desangrar piel, y a las cuales se les cuente en silencio lo importantes que son para cada ilusión del "volver a empezar".




Hoy lo volví a ver de nuevo,
su hermosa sonrisa,
me hacía sentir como en un sueño,
y mi mundo se tornaba completo.

Hoy lo volví a escuchar de nuevo,
y el eco de su dulce voz,
resonaba una y otras vez en mi interior,
haciéndome olvidar que existe el dolor.

Hoy lo volví a sentir de nuevo,
y su fresca y suave piel,
me hacía tocar su cielo,
olvidando todo mi miedo.

Hoy lo volví a respirar de nuevo,
pero en un rápido momento,
me di cuenta que a pesar de lo que siento,
la amistad es su único sentimiento.